RSS

martes, diciembre 29, 2009

Donde todo Converge


Donde todo Converge

Ahora que todo está a punto de acabar, o lo que es peor, que todo comienza uno piensa en que va a sumar al pack.
Llega el momento de mirarse al espejo y decir, ¡ey!... ¿sabes?, es hora de desempolvar esa vieja maquina que un día compraste con la misma ilusión que un niño compra una piruleta, o una adolescente la revista de moda donde salen esos hermanos que dicen que cantan.

Es hora de perder esos kilos que no es que estén de mas de mas, es que están de sobra. Como el efecto de un boomerang vuelven por cualquier sitio, no importa lo lejos que los mandes, los puedes desechar entre pomelos y verduras varias, pero tienen un gps, adosado a la tristeza que se nos queda, pues en realidad hemos perdido algo grande de nosotros.

También es hora de romper una lanza a favor del pasado, y reencontrarse con los viejos amigos, aquellos que un día te hicieron sentir bien, y también con los malditos, solo por recordar lo frágil que es todo, y lo bien o lo mal que estás en este momento que pasa a ser bendito o maldito, por definición.

Como no, está el producto estrella en cuanto a promesas se refiere, lo del tabaco.
Yo el año pasado me prometí empezar a fumar, solo para poder llegar este a decir que prometo dejarlo... el nombre que buscas es “Gilipollas”, no te preocupes por que también a veces se nos olvida hablar con propiedad.

Momento por que no ,para implorar al cielo que te deje espacio.
De rodillas nos vemos pidiendo un aumento de sueldo, y casi en tono de suplica que nuestros hijos sean menos cabrones, aunque aun tendríamos que pensar que en el polo hay hielo, y dentro de un tarro de miel... cualquier cosa, por no hablar de las clásicas botellas de Coca-Cola, que ya valen hasta de bolas de navidad alargadas para arboles públicos, y, o ... gigantes.

Todo forma parte de un cruce de caminos como aquel donde Robert Johnson se encontró con el diablo, prometiendo a este la capacidad necesaria de la inmortalidad, aunque fuera a morirse no demasiado viejo.. pero el diablo cumplió su palabra, como siempre.
En ese cruce de caminos nos vemos todos los santos días de estos que preceden a lo nuevo, a lo bendito por ser así... al misterio que forma parte de una luz que engrandece cada cosa, cada paso que queremos o pensamos dar.

Dicen que el mal humor ayuda a pensar mas claramente y quizá por eso, andamos en la encrucijada perdidos, mas que “Ojos de pollo Linus” en la isla mágica del vuelo de Oceanic. Ser feliz es el estado natural que debiéramos buscar, pero no... para eso nos reservamos la navidad, y los arboles y su puta madre todos juntos.
Y surge entre tantas la hipocresía.. vieja conocida, que viene empaquetada por que, somos capaces de regalar flores a las que son maltratadas y juguetes llenos de color a los mismos niños que llamamos cabrones todo el año, esos locos bajitos que a veces si y otras también.

Lo que creo realmente es que ya deberíamos aprender que los espejismos no solo existen en los cuentos o en los desiertos, y que ser bueno no es un traje de moda, que puedas usar siete días al año u ocho a la semana. Que no importan las promesas si no existe una hoguera donde poder desechar las que quedaron por hacer, aunque las mejores son esas que no hay que cumplir como dijo Sabina una vez.

Seamos menos malditos todo el año para sentirnos menos ángeles después, que eso queda para las series de sobremesa y los libros de auto-ciencia-ficción.

Por cierto esta mañana había leído que fallecía la niña de tres años que fue violada por el novio de su madre. Que hijo de puta señores.. que hijo de puta.

¡Felices Fiestas!

Mientras escuchaba… (Donde todo empieza de  Fito y Fitipaldis)

En otra vida me voy a dedicar a juzgar, pues hasta ahora solo expongo lo que veo.
Vuelve mañana, es probable, que tenga que dar. Señales de Vida

A mas ver.

J.S

No hay comentarios.: