Reencuentros en la primera fase
Hace bien poco tuve la ocasión de coincidir con un puñado de chavales en sus horas lectivas y la verdad que fue un acierto.
Descubres todas las cosas que un día fueras y que hoy ya no, te reencuentras con tu pasado por decirlo de una forma mas manida, pero lo que nadie ha firmado nunca, es que te encuentras también con tu futuro.
Ves a esos locos bajitos como dijo Serrat, agarrando lapiceros, las gomas que aun son Factis y los impertérritos Bic, para dejar su impronta en esas cuartillas que amarillearán con el tiempo.
Ya no son tan pequeños y los resúmenes son mas grandes, y los dictados tienen mas comas y puntos a parte, salen a relucir los famosos castigos que se repiten cien veces en el mejor de los casos, y los recreos que no se pronuncian, son el peor castigo por que allí es donde te reúnes con los amigos para comerte el Bollycao, para correr y gastar las energías, o para hacer el tonto con tal de acaparar la atención de la chica que te gusta.
Todo tiene ese olor especial que a veces es dulce y otras se imprime de agrio, dejando en las paredes moho, o lo que es peor, instantáneas de la velocidad que ahora existe pero que antes no..
Uno de los chicos que atrajo mi atención llevaba un libro negro muy pequeño.... al menos por fuera, iba solo, y yo podía asegurar con total libertad que iba a seguir solo.. así que le pedí el favor de que me dijera que libro leía y para mi sorpresa era "El Buscón" llamado Don Pablos de Quevedo... supongo que debido a mi silencio el chaval me preguntó.. ¿Lo ha leído señor?.. (señor... ¡y yo en la tuya!)... rápidamente le respondí que si y el sin dejar respiro, me dijo que es que le pedía consejo a su padre en cuanto a la literatura se refiere, por que los de el Barco de Vapor, le aburrían.. Que sus compañeros solo sabían gritarse, hablar del "Rescátame Deluxe" y de las tetas de Belén Esteban.. Yo le dije que eso no estaba tan mal.. lo de Belén Esteban. , pero el tampoco me creyó así que terminó diciendo, que el sabía que tampoco debería de estar leyendo esas cosas por que solo era un niño de once años, pero .. ¿por que no?..
Me dijo también que su padre escribía las notas del trabajo del día siguiente a mano, que el ordenador lo apagaba en el trabajo y ya no volvía a asomarse a la tecnología... que la tarde de los Lunes y los Miércoles leían juntos, y que las demás se iban al campo a pegar saltos con las bicicletas, reservando eso si, el hueco para los deberes.
Total, que cuando llegué a casa me puse a pensar, sobre todo en la parte de escribir las notas a mano y empecé a escribir este artículo de la misma forma.
Tuve antes que buscar en Google como se agarraba un bolígrafo, pues lo había olvidado, después de haberlo encontrado, cogí tres folios y en la primera equivocación eché un borrón en lugar de utilizar la tecla superior derecha de mi Macbook y después tuve que sentir lo mismo que sintió Pablo Mármol, al subirse a un coche con motor por primera vez.
Se nos olvida tirar de nuestras capacidades con demasiada asiduidad y reparar en que somos capaces de no ser tan maquinales, nos da miedo.
Hay un mundo entero por descubrir detrás de las teclas y de la pantalla pero hemos llegado a ello por otras vías. Yo nunca me he cerrado a la tecnología, de hecho la considero un instrumento magnífico, ¡pero coño! igual que cogemos el coche para ir a comprar el pan a cien metros, cogemos la calculadora para obtener el resultado de dos por dos... y ya sabemos que es cinco... perdón... es que de cabeza....
Mientras escuchaba.. (Get Back de The Beatles)
En otra vida me voy a dedicar a juzgar, pues hasta ahora solo expongo lo que veo.
Vuelve mañana, es probable, que tenga que dar. Señales de Vida
A mas ver.
J.S

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